GAP ¿generacional?

Gap generacional: (gap, del inglés “agujero”), en comunicación, el espacio de términos, conceptos y sensaciones desconocidos entre dos generaciones. Por ejemplo, entre los nativos digitales y sus padres existe cierto gap generacional con respecto a la informática. 

Ya pocos parecen acordarse de la todopoderosa GAP, que llegó a convertirse en la segunda fabricante de ropa del mundo allá por los 80. El fenómeno fan por las camisetas con el logo de la marca (aquello que hasta el momento pocos como Benetton habían sabido hacer), el lanzamiento de segundas marcas y una gran legión de consumidores, entre otros aspectos, le hicieron alcanzar el éxito a pasos agigantados. Pero el éxito hay que saber llevarlo y una mala gestión y, seguramente también el adelanto por la derecha, mientras nadie miraba, de Amancio Ortega (entre otras cosas), hicieron que la compañía comenzara a caer en picado a partir de finales de los 90.

Intentos frustrados de reposicionamiento hacia nuevos públicos, y varios ensayos-error después, la responsable de comunicación de la marca, Marka Hansen, creyó que la medida desesperada que debían tomar era la de cambiar su logotipo, ya que quizá se había quedado desfasado.

Y entonces, para su sorpresa, al cambiar el logo en su web, los fieles a la marca montaron en cólera en las redes sociales exigiendo que volviera el anterior. Llegaron de hecho a crear un sitio web criticando el logo y un perfil en Twitter del logotipo donde afirmaba que ya no sabía quién era. Y así, con tan solo una semana en el mundo, el nuevo logotipo de GAP fue retirado en octubre de 2012, superando en brevedad incluso a los tres meses en 1985 de la New Coke de Cocacola, aunque no hay que restarle mérito al efecto de las redes sociales en este récord.

En cualquier caso, GAP recuperó su logotipo habitual, la marca sobrevivió y  hoy en día hace lo que muchas otras: seguir sobreviviendo a Inditex, Primark, H&M y derivados, que si una cosa han sabido a hacer es tener visión de negocio más allá de la moda. Quizá los directivos de GAP se olvidaron de que aunque se dirigieran a la generación adulta, los adultos cambiaban con los años.